Una serie televisiva no es sólo una historia más o menos atractiva para pasar el rato… es una narrativa que transmite unos valores y unas ideas, construye un marco de referencia para interpretar el sentido de la realidad que vivimos.
En la Antigüedad estas narrativas eran mitológicas, la gente pensaba en términos de dioses y fuerzas de la naturaleza, ideas que guiaban el desarrollo de sus vidas. Luego llegaron las religiones monoteístas, hasta que la razón de la modernidad se impuso. El discurso de la ciencia y el progreso se hicieron fuertes en nuestras conciencias, y con ellos llegó la democracia mediática, el bienestar y el consumo.
La televisión mantiene y proyecta narrativas de lo que debemos ser, de lo que podemos esperar de la vida. En los años 50 la imagen de la mujer fiel ama de casa y el hombre de traje que vuelve del trabajo eran el ideal por excelencia. Luego la mujer trabajadora e independiente, y con ella la pareja igualitaria y progresista. Todo ello se mostraba en las series de éxito, siempre en un tono desenfadado, cómico. La vida es para divertirse, para pasárselo bien, y claro, siempre en familia y con un trabajo estable.
Lost representa un nuevo ideal, el deseo de aventuras y la búsqueda de sentido en un mundo cada vez más desestabilizado. Su éxito es la prueba de hasta qué punto este nuevo ideal conecta con el público actual. Es interesante ver cómo la serie va dando respuestas a las preguntas existenciales que plantea:
Primero, a través de las motivaciones de los protagonistas, nos transmite los ideales emocionales que dan sentido a la vida. El amor y la pareja ideal es una constante en toda la serie. Cualquier cosa que tiene sentido, tiene sentido por esa pareja. Al final, el cielo es un lugar donde cada uno se sienta en la iglesia, feliz al lado de su pareja. Pero ya no es una pareja estable que crea familias y trabaja, es una pareja imposible, atormentada por las dificultades de la situación, constantemente separada: su unión feliz sólo es posible en el mundo imposible tras la muerte. También hay protagonistas que se presentan sin relación de pareja, pero sólo son hombres. Estos solitarios canalizan su libido (valdría decir…) hacia el poder y la aventura: Locke, con su conexión íntima con la isla, es el aventurero más entusiasta; y Linus, enamorado de la isla se obsesiona con ser capaz de dirigirla y administrarla. Hay otras respuestas de sentido, como la maternidad y la solidaridad entre mujeres. Aarón, el hijo de Claire, establece un vínculo entre ésta y Kate por el cuidado del niño, otra razón para vivir. Y Juliet, la otra femme de la historia, resulta que es experta en maternidad.
Segundo, la idea de la vida y la mu
erte. La vida es algo inexplicable que sólo cobra sentido tras la muerte, y que está jalonado de todo tipo de acontecimientos aleatorios. El drama que da origen a la historia, el de los hermanos Jacob y ‘Sin nombre’ no parece tener una lógica moral (no tiene moraleja, para entendernos). La guardiana de la luz de las conciencias y el centro del mundo es una vieja loca que mata a gente inocente y que ni siquiera sabe educar en igualdad a dos niños pequeños. Los orígenes de la isla ofrecen una nueva visión de la mitología y la religión, del comienzo de la Historia. Los hermanos peleados recuerdan al mito de Cain y Abel, y los cuerpos de ‘sin nombre’ y su madre, son como Adán y Eva (lo dice Locke). Se trastoca con ello la idea de que existe un sentido moral original, el bien no es tan bueno, ni el mal es tan malo. La polaridad se relativiza, se individualiza y se subjetivizan las causas y los motivos para que las cosas sucedan.
Los Dharma representan la idea de progreso y el cientifismo que no es capaz de controlar la naturaleza explosiva. Los Otros son una sociedad tribu, cuya identidad descansa en su diferencia (el ‘otro’ antropológico), su aislamiento y su agresividad defensiva.
El final nos muestra una muerte-purgatorio agradable, donde recreamos todo aquello que necesitamos para aclararnos hasta que nos encontramos a nosotros a través de la conexión con la pareja que queremos. Salvo Locke y Linus, los dos castrati de la serie, que se conectan por medio de la relación con otros hombres. Locke se conecta por medio de Jack, el líder natural del grupo, en una relación de cuidado paternal. Linus es el único que se conecta por medio del dolor, en una interacción sádica con Desmond, el ‘mago’ que se encarga de que todos recuerden. Desmond es también el gentleman, un ‘lover’ cuyo principal motivo es el amor romántico y quizás por eso su ‘conectividad’ es más fuerte que la de los demás.
En la escena final, todo cobra sentido tras la muerte. La vida es tan sólo ese tiempo que tenemos para experimentar y conectar con gente que nos gusta y nos despierta sentimientos. “Has compartido los mejores años de tu vida con esas personas”, por eso te las encuentras tras la muerte. No hay juicios, ni dioses ante los que responder, sólo una luz infinita que nos deja reunirnos con nuestros seres queridos y saborear las experiencias que hayamos logrado tener. Richard Alpert, el gran temeroso de Dios se iba a llevar una gran sorpresa…
La visión de la muerte quizás es demasiado idílica, pero lo importante es la visión de la vida que nos ofrecen. Los héroes de la serie son supervivientes, personas en conflicto que siguen hacia adelante como pueden, intentando buscarle un sentido a su vida. Como todos nosotros en estos tiempos de crisis… Su aventura se desarrolla alrededor de la fuente de la vida y la conciencia, la luz del interior de la isla, que corre el riesgo de apagarse por la codicia humana… ¿os suena de algo?
La historia de Lost es buena. La verdadera epopeya es la de los guionistas, que han sabido canalizar el inconsciente colectivo para plantear problemas existenciales acordes con los tiempos y proponer soluciones más o menos coherentes. Pero es sólo una historia, somos nosotros los que debemos buscarle sentido a nuestras vidas.
¿Nos falta algo?
La última perla. La mitología moral de Lost.
La solución final del conflicto es posible gracias a que todos se unen en contra del ‘humo negro’, que representa la idea abstracta del mal desde el primer capítulo. Incluso, los malvados como Widmore y Linus se unen en contra del mal, una vez que se dan cuenta de que ese es el verdadero problema.
En el génesis de Lost, el ‘humo negro’, el mal, surge de la des-naturalización de la rebeldía humana, cuando el hermano rebelde que quiere liberarse de la isla es arrojado a la fuente de luz por Jacob.
‘Sin nombre’ es e
n realidad una especie de Adán que busca conocimiento y poder. Es también un Caín, el hijo inquieto que se rebela contra el orden establecido de las cosas, una vez que descubre que está fundado sobre la mentira. El conocimiento no le hace libre, tan sólo le da el deseo de libertad y del poder necesario para lograrla. Es independiente, pragmático, ve la codicia humana, la acepta y se alinea con ella para lograr sus objetivos de liberación. La codicia es la subordinación del amor al deseo de poder.
Jacob es el hijo amoroso que no se hace preguntas, sólo quiere que le quieran, se ajusta a las normas, es un ser dependiente bajo el control de quien le da de comer (la supuesta madre). Jacob es el cordero, cree en la bondad y la sencillez humana. Su objetivo es mantener la fuente de la vida y la conciencia.
Cuando la loca de la madre (la religión y el orden antiguo) mata y destruye, ‘Sin nombre’ la elimina, del mismo modo que la razón moderna ha destruido la legitimidad de la representación religiosa del mundo. La rabia de Jacob que no acepta ni entiende el deseo de conocimiento y poder, lleva a la demonización de estos impulsos de rebeldía y poder, dando lugar al ‘humo negro’, el mal abstracto.
Para vencerlo es necesario que colaboren todos, especialmente de los codiciosos que, en la apreciación de su humanidad, se enfrentan también al mal abstracto. Hay que saber ver el lado humano (bueno) de los codiciosos, bueno… éstos lo tienen que saber mostrar. También es necesario el sacrificio de Jack, el líder ideal que unifica poder y amor paternal, el salvador que en su determinación por acabar con el mal abstacto lleva la lucha hasta sus últimas consecuencias, arriesgando el destino del mundo y su propia humanidad.
El ‘humo negro’ representa la muerte de todo criterio moral, la des-humanización del poder, y hasta que no se haga evidente su alta capacidad destructiva no permitirá la alineación de todos en el compromiso de ‘ser humanos’. Mi
entras que el guardián de la luz es la conciencia o sensibilidad moral que nos hace humanos, y que toma diferentes formas a lo largo de la Historia: la religión fanática, la ‘vieja loca’; la modernidad reflexiva, Jacob es paciente y aprende; y el heroísmo hiperracional, Jack decidido a eliminar los errores del pasado.
El resultado final es un nuevo orden de las cosas, en el que el deseo de poder se subordina a la bondad: Hugo 1, Linus 2. La unificación de estos dos principios en una sóla persona (Jack) puede ser útil en tiempos de crisis, pero su separación parece ser una fórmula más duradera. El reinado de Hugo y Linus es la promesa de un futuro próspero y tranquilo.
A fin de cuentas, lo que los guionistas de Lost han hecho es presentarnos un modelo de comprensión del mundo, y una nueva mitología que pretende retratar la encrucijada de los Tiempos en la que nos encontramos. Y lo mejor de todo es que probablemente no todo estaba preparado, ‘les ha salido así’.
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