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Etica- La aplicación de la maxima kantiana

“Actúa de tal modo que puedas querer que la máxima de tu acción devenga en una ley universal”

El ejemplo de la mentira.

Si mientes estás asumiendo que la verdad no tiene valor, y que la gente al hablar no tiene porqué decir la verdad,
de modo que si ‘tu mentir’ se vuelve una ley universal sería algo así como:

“Que todo el mundo mienta cuando quiera”

Lo cual implica que la comunicación pierde sentido, porque se asume que todo puede ser verdad o puede no serlo.  Por lo tanto mentir no es ético, según kant.

Sin embargo, “la máxima de tu acción” es algo que decides tu en cada momento, y la puedes formular del modo que te parezca oportuno. Por ejemplo, mentir sólo cuando alguien intenta imponerse sobre mi, así:

“miento sólo a aquellas personas que imponen su poder a los demás”
o “miento a cualquiera que no sea de mi familia/partido/pais, etc”

Con estas máximas personalizadas re-editas la ley kantiana de modo subjetivo, pues “la máxima de tu acción” es siempre algo personal, es el pensamiento que hay detrás de aquello que haces.

De este modo, reconvertimos el imperativo categórico kantiano, que pretende ser universal, en algo subjetivo y personal como es siempre la motivación de la acción.

La conclusión viene a ser que el comportamiento ético es aquel que es coherente con un planteamiento dentro de sí mismo. Por ejemplo, un mentiroso compulsivo podría querer que la comunicación fuera un sin sentido, o un asesino
que el mundo fuera una guerra de todos contra todos.

Imaginemos, por poner otro ejemplo, una persona racista que actúa y defiende la opresión de una determinada ‘etnia”. Su comportamiento sería ético, siempre que acepte el que otros grupos le traten a él como el trata a los demás, de modo que considera la vida como “una guerra de razas”. Se trataría de una persona absurda, violenta y desagradable, pero su acción sería ética dentro de su propia coherencia…

Sin embargo, por lo general la gente que justifica la opresión sobre otros pueblos/clases/grupos suele pensar que “debe ser así”, es decir, que no acepta verse en el lugar hipotético de ser él el oprimido, y esto, por la estupidez que representa, no es un comportamiento digno de un ser humano, y por tanto no es ético.

En definitiva, el comportamiento ético es el que tiene una coherencia interna. Y por caótico que esto pueda resultar, obliga a la gente a encontrar la lógica de sus acciones y responsabilizarse por el efecto que tienen/tendrían si se volvieran una ley universal.

Dentro de estos vectores de actuación coherentes consigo mismos, sería más fácil establecer acuerdos y llegar a conclusiones (siempre subjetivas, pero grupales) sobre cómo debemos de relacionarnos/comportarnos unos con otros.

Asumiríamos que el comportamiento ético no es algo definido en bloque por la razón, sino un juego de acuerdos (constructivistas) en el que todos las personas compartimos un mismo escenario de razonamiento. Es decir, lo que no ético es saltarse las reglas de la razón a la hora de justificar los propios actos u opiniones.

 

{ 2 } Comments

  1. admin | April 18, 2011 at 10:13 am | Permalink

    comentario copiado de Twitter: (por @loscg)
    “Es interesante tu reflexión. Estoy de acuerdo con que la razón no puede obedecer a planteamientos subjetivos sino que debe nacer de un común de acuerdos entre toda la humanidad. También me parece interesante tu definición de ética consistente en no saltarse las reglas de la razón para justificar actos. Dicho lo cual ¿no crees que es tremendamente difícil llegar a esos acuerdos constructivistas dejando la subjetividad a un lado? ¿Crees que subjetividad es innata o la desarrollamos? Gracias por el post. Me ha hecho reflexionar ;-)
    http://www.tweetdeck.com/twitter/LOSCG/~D5wqc

  2. admin | April 18, 2011 at 10:33 am | Permalink

    @Loscg – la razón sirve para resolver la duda del ‘cómo’ hacer las cosas, pero no sé si sirve adecuadamente para decirte qué tienes que hacer y qué no.
    La ética de Kant es en la que se basa toda la ética moderna (y la actual), y es representativa de la ilustración. El intento de Kant consiste en lograr una ley (imperativo categórico, lo llama él) que sirva para determinar racionalmente qué está bien y qué no lo está.
    Yo pienso que esto en el fondo no es posible, porque lo que está bien y lo que no depende bastante de quién sea uno mismo y qué quiera. Creo que no se puede definir de forma objetiva.
    Por eso, encuentro un resquicio en el razonamiendo de Kant, para introducir mi idea de que las ‘máximas’ de la acción las define el que actúa.
    Siempre me ha molestado que cuando se enseña ética se dan por sentadas muchas cosas, y creo que esto no es así. Cuando supones que lo bueno y lo malo se pueden definir de forma objetiva (el “esto así y punto”) das pie a formas de totalitarismo… porque desprecias a los que piensan diferente por estar equivocados (sin saber bien en qué o porqué se equivocan).
    Por eso creo que hace falta tener otro punto de vista, y recurro a la idea de que de lo que se trata es de ser consecuente por dentro… Es un poco compilcado, porque tampoco sé si eso lo resuelve todo. Por ejemplo, el político corrupto: ¿está bien con tal de que sea consecuente consigo mismo? – Creo que si de verdad fuera consecuente, se acabaría dando cuenta de que no tiene sentido ser así de cabrón… pero igual es mucho suponer, no lo sé.
    Lo que está claro es que no hay leyes universales que definan qué cosas se pueden hacer y cuales no…

    Respecto a la subjetividad y la objetividad. También me remito a Kant con lo del noumeno y el fenomeno. La verdad objetiva (noumeno) es inaccesible para la mente humana, y lo más que puede hacer es acercarse más o menos a ella. Construir puentes hacia el conocimiento, que pueden ser mejores o peores, pero nunca llegar a la verdad con 100% de certeza.
    Así que sí, la subjetividad es una condición necesaria. La desarrollamos según vamos aprendiendo y puede ser más clara/coherente o menos.

    Por último, decirte que cuando hago una interpretación bastante libre de Kant o de quien sea. Cojo cosas de él, pero luego les doy otro sentido. Probablemente sus conclusiones no tienen nada que ver con las mías!

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